a contraseña cambiada



Cuando suena la campana electoral, tanto más si repica, conviene volver a insistir que la mayoría de pingües negocios que a algunos nos parecen corruptos, consiste básicamente en distraer dinero público para otros fines, personales, de organizaciones diversas, muchas de ellas poco recomendables, por lo que la votación es 1 ocasión excelente de cerrarles e incluso quitarles la caja. Como ya viente siendo recurrente, La llave de cristal de Dashiel Hammett, de la que también se hizo película protagonizada por Veronica Lake entre otros, es la mejor pieza cultural ambientada en campaña electoral. Salvando la distancias siderales, en su caso 1 corredor de apuestas 1 poco fullero, la clave de la caja fuerte creo yo que se puede trasladar a la contraseña de móviles, algo realmente difícil de desentrañar solo al alcance de servicios secretos principales, mientras que las palizas, peleas e incuso asesinatos de la novela y la película, algo parecido a la muerte en vida, zombificación como la caída en desgracia con todos los teléfonos pinchaos, agentes dobles en el servicio, encierros y encarcelamientos rigurosos, cualquier otro que se ocurra sin llegar a las manos o las armas, y la consiguiente escandalera. Como ha referentes de actualidad, como por ejemplo Jesús Gómez, todavía diputado autonómico en Madrid, que descerrajó o reventó la cuenta trampa Suiza de Ignacio González, la propia grabación del Eroski de Cristina Cifuentes, o el presidente autonómico actual, me ahorro realmente hacer spoiler de la novela, cuya lectura me parece tan entretenida como farragosa, pues se trata de otro de esos estilos escuetos para tramas intrincadas, que obligan a empezar la lectura desde el principio si no te la acabas del tirón.

Deja un comentario