manías y perjuicios



Sea por necesidad familiar o de trepar en la escala social, a lo que más se parecen los políticos oportunistas es a esos toreros que descubren, a lo mejor demasiado tarde, pero como vocación lo que para ellos solo fue 1 oportunidad como cualquier otra cuando no podían elegir. En cuanto a votantes lo desconozco, pero muchos de los cargos y militantes de Podemos son perfectamente intercambiables con los de Vox, por supuesto, con algunos retoques formales como la corbata o el bigote. Por eso son oportunistas, y si se trata de eso, el significado de las palabras que dicen sin ruborizarse que no valen nada, da idea de la profundidad de sus pensamientos, en el caso de que los tengan. Por lo que vi en otros casos, y sin dármelas de listo, esto que digo ya lo decía en las agrupaciones fotográficas antiguas en las que se formaban bandos de usuarios de las marcas Nikon o Canon, alguno de cuyos modelos de cámaras réflex de objetivos intercambiables, prácticamente decidían la pertenencia a 1 u otro bando, de manera parecida a los sistemas operativos Windows o Linux, o Apple o Android para móviles, sin importar el producto de la cosa como pueden ser las imágenes o páginas web. Se veía perfectamente en los concursos de fotografía llamada artística, hasta en los temáticos de Carnaval, viajes o reportaje de actualidad, en los que detalles formales como si eran en blanco y negro o color, o más tediosos todavía los concursos de cartulinas en los que pese a ser de tema libre, llegaron a establecer medidas standard e incluso debatir durante horas los jurados sobre la presentación y no tanto el motivo, lo que sin duda se parece a los uniformes y desfiles militares antes que a cualquier tipo de expresión y menos artística. En su momento le cogí manía a la cosa, no tanto porque lo creyera o dejara de creer como por sospechar que me estaban tomando el pelo con otra cosa los que daban por ganadores.

Aunque sé que siguen siendo detalles formales, pues si los oportunistas vuelven a tener otra, con toda seguridad probarán a hacerlo de otra manera, o intentarán algo los que ni se molestaron en convocar reuniones de las comisiones de investigación sobre la corrupción para descontarse las dietas, muy parecidas a estas mías son las críticas destempladas que reciben los líderes por las redes en el sentido de no implicarse ni molestarse siquiera en afear las conductas de los corruptos que sigue brotando como setas. Lo dicen como si alguna vez se hubieran distinguido por lo mismo, y no por pasar la gorrilla para empapelar a los periodistas que sacan más casos. Pero no solo eso, sino que cuando van a recomendar a alguno de su círculo para ocupar algún cargo, incluso aunque no fructifique, lo único que les ordenan es que borren los post por los que hicieron méritos.

Que lo peor de todo son los cazatalentos, sería 1 versión actualizada de la tesis de Ortega en España invertebrada según la cual no falta talento ni originalidad, por ejemplo se me ocurre la guitarra llamada española, o la murga, la guerrilla como forma de lucha, y no solo la fregona o la siempre peligrosa costumbre de ponerle 1 palo a los caramelos, sino que la gente está descolocada. Hace tiempo que ando escamado con los cazatalentos, y mi tesis es que la mayoría de las veces son lacayos y lameculos de los personajes que se los quitan de encima de la manera menos cruenta a su alcance. Como si les dieran cuerda, el talento queda abonado a seguir lamiendo el culo a su amo por las buenas, y algunas pocas veces, que son las que transcienden y en ocasiones escandalizan como filtraciones, traiciones, meteduras de pata, cualquier otra que además la suelen pagar las víctimas colaterales, la mayoría de las veces inadvertidas, de donde por desgracia fue a parar el talento cazado. Pronto llegará el día que no habrá palabras para reunir los diferentes círculos, bancadas, agrupaciones electorales, corrientes, plataformas, partidos de izquierda, más aún en sitios intermedios en los que no se sabría decir si sus vecinos de conocen como los de los pueblos menos unos cuantos adelantaos que mantienen el postureo de las capitales, donde hay 1 de estas por concejal o aspirante.

setas

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