Obturador

Alamo blanco, Populus alba Lycaena phlaeas Telaraña sobre ramas de espino blanco, Crataegus monogyna en el Jardin Botanico de Madrid en agosto de 2008

Es el otro mecanismo con el que se controla el paso de la luz a la película fotográfica, junto con el diafragma, y en su caso determina el tiempo durante el que la luz va a impresionar la película. Es correcto hablar de “tiempo de exposición” para referirnos al obturador. Puede resultar confuso hablar de velocidad y en ningún caso se debe confundir con el cuenta kilómetros de los coches. La velocidad de disparo o de obturación aparece indicada en las cámaras por los valores: 1, 2, 4, 8, 15, 30, 60, 125, 250, 500, 1.000, 2.000, 4.000, 8.000 y recientemente 12.000. El valor “60″ se corresponde con un tiempo de exposición de 1/60 de segundo y los demás igual. La auténtica relación de tiempos de exposición debería ser: 1, 2, 4, 8, 16 (y no 15), 32 (ponen 30), 64 (60), 128 (125) y así sucesivamente, pues entienden los fabricantes que los valores aproximados al sistema decimal que aparecen en las cámaras son más fáciles de memorizar. El disparador de las cámaras fotográficas guarda relación directa con el obturador. Antes de disparar la cámara conviene sujetarla firmemente con las 2 manos procurando no tapar con los dedos ninguno de sus elementos exteriores: el objetivo, el flas y el visor, que lo veremos al mirar, pero no los anteriores, y apoyarla en la cara sin presionar, en beneficio de la cara. El disparador se debe pulsar suavemente, pues los mecanismos internos se activan según lo determinado en los dispositivos correspondientes cuando se ha producido un simple contacto. En ningún caso se debe apretar el disparador porque lo único que conseguiremos es mover la cámara en el momento de efectuar la toma. Una precaución opcional es tensar con las manos la correa consiguiendo la mayor firmeza a nuestro alcance en el momento de pulsar siempre levemente el disparador. Observando esta norma de delicadeza en el manejo del disparador conseguiremos rebajar la denominada “velocidad de seguridad” desde 1/125 de segundo que recomiendan los fabricantes hasta 1/60 e incluso 1/30 de segundo. En tiempos de exposición más lentos, 1/15 ó incluso 1/8 de segundo, también deberemos tomar en consideración el movimiento del motivo o motivos fotografiados en la fracción de tiempo que dura la exposición, pues aparecerán en las fotos. Aunque puedan parecer precauciones excesivas y para entonces las fotos se hayan quedado a horas o kilómetros de distancia, apoyar los brazos en el cuerpo y procurarle a éste un apoyo firme, incluso echando la rodilla al suelo, también puede ayudar. Se oyen con frecuencia proezas sin límite al hablar del “pulso” de los fotógrafos, pero es necesario advertir que una persona en pie sólo puede permanecer totalmente estática 1/10 de segundo aproximadamente, lo que a efectos fotográficos equivale a 1/30 de segundo, pues también se deben tomar en consideración los movimientos que efectúan los mecanismos internos de la cámara en su funcionamiento. En situaciones de luz escasa se puede apoyar la cámara en cualquier lado, encima de un coche o en una pared, evitando al máximo ese objeto aparatoso y molesto que llaman trípode. El trípode está reñido con las fotografías instantáneas o mínimamente dinámicas y en términos generales es preferible ver algo movido en una foto que una foto vacía de naturalidad.
Tipos de obturador
Son 2: el central o de “laminillas” situado en el objetivo, inmediatamente detrás del diafragma, es el característico de las denominadas cámaras “compactas” con visor independiente respecto del objetivo; y el obturador de “cortinilla” situado justo delante del plano focal por el que pasa la película fotográfica, es el característico de las cámaras réflex. La mayor ventaja del obturador central o de laminillas situado en el objetivo es el poco o nulo ruido que produce su mecanismo de funcionamiento y la posibilidad de sincronizar el flash en todas las velocidades de obturación. Su único inconveniente es no permitir velocidades de obturación ultrarrápidas, por encima de 1/500 de segundos. El obturador de “cortinilla”, el de las réflex, situado inmediatamente delante de la película, puede ser de tela o de metal y hacer 2 recorridos: horizontal o vertical. Estos obturadores, cuya característica más distintiva es que son muy ruidosos (el ruido tan característico de las cámaras fotográficas réflex al disparar lo produce el espejo inclinado que relaciona el visor y el objetivo al levantarse y bajarse al hacer la foto), permiten una gama más ámplia de velocidades, de 1/1.000, 1/2.000, 1/4.000 e incluso 1/8.000 de segundo (el último récord en las cámaras réflex de venta al público, no prototipos, es 1/12.000 de segundo) y la característica más determinante de todas: el flash no se puede sincronizar en velocidades más rápidas que la recomendada por el fabricante, que suele ser 1/125 de segundo. En las velocidades más lentas que la de sincronización el flash se puede activar en todas.
Tiempo de exposición y movimiento
Una de las aportaciones de la fotografía a los demás conocimientos fue la posibilidad de “ver” el movimiento, en unos casos “congelado” con velocidades de obturación rápidas (250, 500, 1.000…) ó ultrarrápidas, desde la carrera de un caballo hasta la trayectoria de una bala, o su impacto y en otros casos el movimiento barrido con velocidades de obturación lentas (30, 15, 8, 4…), pues las películas graban todo lo que ha ocurrido en la escena fotografiada durante el tiempo que permanece abierto el obturador. Al fotografiar escenas con objetos o sujetos en movimiento deberemos “adecuar” la velocidad de obturación al movimiento del objeto o sujeto fotografiado y en relación con esa velocidad, buscar el diafragma que corresponda. Cuanto más alejado se encuentre de la cámara fotográfica el sujeto u objeto en movimiento, podrá emplearse una velocidad más baja, 250 ó incluso 125 pueden ser suficientes y al contrario: cuando el sujeto u objeto en movimiento se encuentra cerca de la cámara debe emplearse una velocidad de obturación más alta, 500 ó 1.000. Un barrido es un uso inadecuado voluntario de la velocidad de obturación para fotografiar un objeto o sujeto en moviemto y se hace acompañando con la cámara el movimiento de una persona u objeto con unas velocidades de 60, 30 e incluso 15 dependiendo de cada caso. Es preferible ejecutarlo a pulso, pues estamos haciendo deliberadamente una foto movida. El movimiento se coge antes de pulsar el disparador, se sigue y se toma una especial precaución para no producir un movimiento de arriba a abajo en la cámara en el momento de disparar, siguiendo el movimiento de la escena incluso después del disparo. El efecto que se consigue es que queda barrido el fondo o el entorno y congelado el objeto o sujeto del que hemos seguido el movimiento. Un “contrabarrido” en un paisaje se hace desde un objeto en movimiento (por ejemplo, desde un coche o un tren en marcha) con la cámara fija. En este caso sale enfocado el último plano de la escena y barrido y prácticamente irreconocible el primer plano.

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Cómo hacer fotos con 1 caja


El principio físico en el que está basado el cuerpo de las cámaras fotográficas fue descrito por Aristóteles, que vivió entre los años – 384 y – 322 con estas palabras: “Los rayos de Sol que penetran en una caja cerrada a través de un pequeño orificio sin forma determinada practicado en una de sus paredes forman una imagen en la pared opuesta cuyo tamaño aumenta al aumentar la distancia entre la pared en la que se ha practicado el orificio y la pared opuesta en la que se proyecta la imagen”, es decir, la cámara negra. Abu Alí al Hasan Ibn al Haythan, Alhacén, que vivió entre los años 965 y 1030 también describió con detalle la cámara negra en su tratado de óptica y resolvió el debate entre Euclides, Tolomeo y otros matemáticos que sostenían que la luz viajaba desde el ojo al objeto observado frente a Aristóteles y los atomistas que sostenían lo contrario. Alhacén invitó a los incrédulos a mirar directamente al Sol y demostró que la luz parte de un lugar fuera del ojo y entra en él, explicación por la que Alhacén es considerado el inventor del método científico para conocer el mundo. La primera representación gráfica de la cámara negra se hizo en el siglo XIII, una ilustración de Guillaume de Saint-Cloud en su “Almanaque” de 1.290. Aunque la curiosa inversión de las ilustraciones de los libros y las pinturas de Leonardo da Vinci, qe vivió entre los años 1452 y 1519 se asocian habitualmente a la utilización de espejos también se puede afirmar que los elaboraba con ayuda de cámaras negras, principio físico qe conocía y qe describió en el texto titulado “Demostrar cómo todos los objetos colocados en una posición están todos en todos lados y todos en cada parte” con estas palabras: “Si el frontal de un edificio o cualquier espacio abierto iluminado por el Sol tiene una vivienda frente a la misma y si en la fachada que no está frente al Sol se hace una abertura redonda y pequeña, todos los objetos iluminados proyectarán sus imágenes por ese orificio y serán visibles dentro de la vivienda sobre la pared opuesta, que deberá ser blanca, y allí aparecerán invertidos”. Es decir, la imagen proyectada a través de un pequeño orificio practicado en una cámara negra aparece en la pared opuesta invertida de arriba a abajo y de izquierda a derecha. También han interpretado que da Vinci transcribía o copiaba sus textos y los de otros estudiosos ayudándose de espejos con un caprichoso deseo de criptografía u ocultamiento de los conocimientos pero también podemos pensar qe por comodidá se ayudaba duna cámara negra pa copiarlos y en consecuencia se pueden leer colocándolos en el exterior, ante un pequeño orificio e introduciéndonos dentro de una cámara negra. Pero hay más: “Si se hacen aberturas similares en varios lugares de la misma pared se obtendrán idénticos resultados en cada caso, de donde se infiere que las imágenes de los objetos iluminados están en toda esta pared y todos en cada minúscula parte de ella. La razón es que este orificio debe admitir algo de luz en la ya mencionada vivienda y la luz admitida por él se deriva de uno o de muchos cuerpos luminosos. Si estos son de variados colores y formas, los rayos que forman las imágenes son de varios colores y formas, como también lo serán las representaciones en la pared”. Da Vinci investigó los efectos de la luz sobre el ojo con el sfumato, los característicos degradaos conseguidos ahora con aerógrafos e incluso con los mañosos cepillos de dientes desgastaos como resultao; la relación íntima entre los elementos que se encuentran gozosos cruces las miradas, posiciones enfocás de los cuerpos en sus pinturas y esculturas corales también son características de da Vinci qe además exhibió conocimientos de fotografía, pintura, escultura, ingeniería, filosofía, anatomía, fisiología, geología entre otros. La simple observación de un objeto o sujeto a través de un agujero hecho en una superfice opaca a la luz permite “Demostrar cómo todos los objetos colocados en una posición están todos en todos lados y todos en cada parte” con da Vinci: tanto los objetos cercanos como los alejados aparecerán perfectamente nítidos ante nuestro ojo, de manera parecida a lo que ocurre en la película cuando accionamos el disparador de una cámara negra. La cámara negra más sencilla es una caja en la que se ha hecho un pequeño agujero en una de sus caras. Por ahí penetran y su cruzan los rayos de luz. La imagen que se forma al fondo de la caja está invertida de arriba a abajo y de derecha a izquierda. Las distorsiones dependen de la forma de la caja. Para evitar los reflejos, el interior de la caja debe estar pintado de negro. Se han hecho fotografías con una caja de cerillas, con un tambor de detergente para lavadoras, con un bote de Colacao, con una caja de discos, con un embalaje de cartón de una nevera, con una maleta, con un baúl, con un acordeón, con la boca, con una rueda de tractor, con un paquete de tabaco, con una caja de puros, en un departamento de segunda de un tren de pasajeros, con una caja de papel fotográfico, con una tienda de campaña, en una caja de un carrete de fotos y en casi todas las aulas donde se imparten cursos de fotografía. Pa Joan Fontcuberta, Premio Nacional de Fotografía en 1999, los únicos avances que puede experimentar la fotografía en el futuro surgirán necesariamente de investigar en el interior de la cámara negra, entre el diafragma u orifico y el plano focal en el que se instala el material sensible a la luz.

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